El origen de las cestas de navidad

Se acerca la Navidad, y para muchos trabajadores significa, entre otras cosas, recibir por parte de la empresa en la que trabajan la tradicional cesta de Navidad. Pero, ¿desde cuándo es costumbre regalar una cesta con productos por Navidad?.

Parece que la costumbre procede, como es habitual en muchas otras costumbres actuales, de los antiguos romanos.

ANTIGUA ROMA

En Roma era habitual que los más pobres se pusieran bajo el patrocinio (patrocinium) de un patrón (patronus) prestándoles todo tipo de servicios, a cambio de protección y sustento para su familia. La denominación que recibían era la de clientes.

Durante el mes de diciembre se celebraba la tradición llamada sportula, donde los patrones regalaban a sus clientes una cesta con alimentos, durante una ceremonia denominada salutatio matutina, donde los clientes acudían por la mañana a casa del patrón para saludarlo.

 

EDAD MEDIA

Avanzando hasta la Edad Media se encuentran crónicas donde después de Navidad las clases nobles entregaban cestas o cajas con comida a sus sirvientes. Asimismo, la Iglesia en esa misma fecha, a través de los sacerdotes, se encargaba de poner a la vista cajas con donativos de caridad. Estas dos tradiciones, además de estar relacionadas con las cestas de Navidad, también tienen una íntima relación con el Boxing Day celebrado en la tradición anglosajona, por lo que el origen de ambas se encuentra entrelazado.

 

ORIGEN EN ESPAÑA

En España la tradición de las cestas de Navidad llegó a finales del siglo XIX, influenciada por la costumbre anglosajona establecida en la revolución industrial, donde las empresas daban regalos a sus trabajadores por Navidad, pero en el caso español solo se implantó en las administraciones públicas.

 

Fue a mediados del siglo XX cuando esta costumbre se generalizó en las empresas privadas españolas, regalando a los trabajadores por Navidad cestas de mimbre con alimentos típicos de las comidas navideñas como son turrones, polvorones, embutidos, quesos, vino o cava, entre otros.

 

La costumbre se ha extendido no sólo a las empresas, sino que muchos establecimientos sortean cestas de Navidad entre sus clientes, convirtiéndose en una tradición y en atractivo para el establecimiento.

Como curiosidad cabe destacar que las cestas de Navidad se han convertido en un indicador clave de la situación económica y social.

En cuanto a indicador económico, basta con poner como ejemplo que entre el año 2008 y el año 2013, años de la crisis económica, este sector llegó a desplomarse en un 40%, volviendo a repuntar en 2014.

Como indicador social, nos muestra cómo han evolucionado los gustos de la sociedad viendo los productos que conforman la cesta. Se puede observar el aumento de productos vegetarianos, veganos, productos aptos para celiacos o productos gourmet.

También es indicador de los gustos de la sociedad, ya que ahora se prefiere menos productos pero de más calidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0
    0
    CARRITO
    CARRITO VACIOVOLVER